viernes, mayo 05, 2006

Existencialismo sartreano.

En algún momento creí que el ciclo se había roto y que las situaciones habían sido controladas... la realidad con su ironía simulada me golpea fuertemente y me señala con vehemencia que las hojas estan cayendo, que las cosas son como deben ser y que el ciclo de la caída debía presentarse sea como sea.

Es cierto que ello ya no es visto con los ojos de antes, con esos ojos de pesimismo romántico en el cual se anhelan tiempos distintos, en el cual se observan a los otros como el niño que desea ser feliz como los otros niños, como el niño que envidia (sanamente, insanamente, es lo mismo) la supuesta alegría de los otros, si no que la realidad se presenta como una sucesión de acontecimientos sin sentido, sin causalidad real (¿la ficción de la causalidad?), en donde los aspectos o funcionan realmente al azar o el ente perfectísimo es tan perfectísimo que solo se contenta con su autocontemplación. La muerte está ahí, da lo mismo lo que se haga, ya los actos son concebidos como cosas que me pasan y no como cosas que hago, como situaciones que carecen de sentido real, de sentido concreto.

Es cierto, el veneno de la esperanza continúa, pero esa esperanza realista que cada vez inunda mas mi ser, demuestra su verdadera realidad, su verdadera personalidad, su personalidad sartreana, el dejar hacer, el participar sin estar, el vivir sin vivir...

Cada vez siento que este otoño me muestra que las cosas me pasan pero no me suceden, que la vida me esta dejando de lado, como un mero observador y que todo en lo que se cree (esa fe en el porvenir) se deshace de las manos y solo queda la sin razón, la ausencia, el vacio.

4 comentarios:

Lilith Ireul dijo...

envidia sana? insana?.. tienes razón, porque da igual. Si al final vives sin vivir.. ¿importa de algo saber la diferencia entre una u otra?

gaby salinas dijo...

¿qùé te hace creer eso?
¿realidad.. percepción... miedo?

gaby salinas dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
gaby salinas dijo...

es lo cotidiano lo que predice los grandes hitos, lo que rompe la rutina (lo habitual).

no te subestimes.